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LA LIBERTAD ES AZUL

LA LIBERTAD ES AZUL

Kieslowski presentó en la recta final de su carrera la trilogía Azul, Rojo, Blanco que reproduce los colores de la bandera francesa.

AZUL es la libertad, Azul es un accidente de automóvil donde una mujer, que representa la actriz Julie Binoche, pierde a su marido, un célebre compositor, y a su hija. Destrozada intentará suicidarse, pero fracasado el intento irá recomponiendo y pegando los fragmentos de su alma, soportando y justificando su dolor. Es una mujer que ha perdido sus lazos y su identidad y en la mitad de su vida se encuentra flotando como en medio del mar a la deriva. La libertad es paradójicamente esta ausencia total de lazos y nexos como la falta de aire que respirar, es un medio denso donde a duras penas hay sentido ni respiración como en el tanque azul en el que nada que es como el mar inmenso e irrespirable, como un lugar no humano, pues es la libertad no sólo como dice el poeta ese lugar donde no hay camino sino estelas en la mar, sino peor, el lugar de Mallarmé donde el sujeto se ahoga, donde la vida se torna imposible, donde lo que nos rodea es una cárcel de dolor. 


Lejos del magma que puebla los tópicos imposibles del liberalismo político, la libertad antropológica y poética en esta mujer se reduce a ese conjunto de burbujas de cristal que encierran momentos y recuerdos a los que apresarse para poder seguir siendo alguien. 


Y es ahí donde recupera la vida esta mujer, vuelve su mirada hacia atrás, rehace los pasos de su marido, descubre a su amante Sabrine,  trata de cerrar su obra inacabada, se enamora de su ayudante. No hay otra libertad que la necesidad de la relación con lo posible, ante la imposibilidad de querer lo que nos ocurre o la esterilidad de relacionarse con lo imposible, o de buscar lo que no existe. Sólo hay una opción, aprender a bucear en el dolor, tomar conciencia de la inmensa soledad. No puede haber otra libertad que la opción de seguir el hilo que sujeta Ariadna en el laberinto: lo que guía la cuerda es la lógica del sentido, el LDS, Logique du sens, o la lógica del destino, ante la que sólo cabe anteponer la lógica del sentido loco, LSD, para como señala Nietzsche soltar el hilo que tiende Ariadna y perdernos en el laberinto sin guijarros ni vuelta atrás, conocedores del monstruo que lo gobierna, porque como señala Aristóteles el guardián del buen sentido: Hay muchas formas de ser inféliz y sólo una de ser feliz. 



MIRAR EL MUNDO


La teoría es una actividad que no se puede separar de su origen griego. J.L.Pardo ha explicado muy bien en su ensayo la regla de juego el fundamento mismo del mirar del pensamiento, es decir, de la teoría, ya sea política, ética o literaria, y su dificultad de hacerla y de hacerla útil, de enseñarla y de aprenderla. Este tema no es nuevo pues data ya de la Antigua Grecia al igual que la ciudad, la polis, que es la otra característica definitoria de Occidente. Precisamente Aristóteles diferenciaba Poiesis, Praxis y Teoría que se refieren a las tres formas de actividad esenciales para los griegos: la vida técnica centrada en la producción; la vida práctica, centrada en la ética y la política, y la vida teórica o contemplativa que supone la reflexión sobre los otros dos tipos de vida.

Hay que recordar en primer lugar, que Poiesis que en nuestra lengua ha dado poesía en su origen significa creación en general. La vida poética es, pues, la productiva, la centrada en la fabricación de objetos externos al propio productor. Por su parte la praxis, la práctica, es una actividad cuyos efectos recaen o se predican sobre la persona del que lleva a cabo dicha acción; sus dos formas esenciales son la ética y la política: el arte de desarrollarse y mejorarse a sí mismo mediante el cuidado de sí y el arte de gobernarse los hombres a sí mismos en la sociedad. Poniendo un ejemplo: Creación o fabricación poesis se da cuando alguien crea algo, un mecanismo circular que gira con las manos, manivelas, o con los pies, pedales, o también unos versos y la praxis por otro lado sería toda la política de cómo y por donde circular, competición, medidas de seguridad, qué rango tiene el que lo practica, qué se permite en la preparación, qué es el dopaje, o también qué es arte, qué no alcanza o cumple eso, géneros, ediciones, etc.

Por último, además de la poiesis y la praxis estaría la teoría, etimológicamente la mirada, que relaciona a los otros dos. Así decimos este pedalear es de un ganador de tour, o también este manuscrito va a ser un superventas o un best seller. Es decir que su estatuto es propiamente casi el de no ser, es un fantasma que sólo une, es sólo nexo que une o separa. Pardo siguiendo a Aristóteles señala que si la poiesis recae sobre el sujeto y su esencia, y la praxis es predicado, la teoría une y consolida a ambas en el juicio, S es P., o X es igual a Y en función de tal o tal variable.

La teoría une dos elementos, creación o acción productiva que es como un juego, y dos la praxis o política que es como las reglas o conjunto de reglas de ese juego. Este esquema triple de los griegos se explica mejor para Pardo siguiendo la metáfora witgensteiniana que interpreta la teoría o la filosofía, lo que viene a ser lo mismo, como el cuaderno de un antropólogo que analiza las prácticas (juegos) de los nativos, y explicita sus reglas que son implícitas para los actores.

Efectivamente vemos al explorador haciendo preguntas a los nativos y estos contestando con naturalidad y al primero tomando notas. Si bien es cierto que no será fácil que se reconozcan los nativos en el cuaderno ni al lector del cuaderno a los nativos si los llega a conocer, estamos de acuerdo con que todo aspecto o esfera de la vida se puede comprender como un juego que va a comportar su regla y viceversa. La teoría se describe como esta tarea del explorador de desentrañar no sólo las pautas estructurales sino las reglas que trabajan por debajo. Pero no pensemos sólo en las sociedades antiguas o primitivas también en las nuestras, las modernas, jugamos dentro de unas reglas, y analizamos las jugadas y sus resultados dentro de ese marco.


El juego 1 es el que practican los nativos sin saberlo; el etnólogo practica un juego 2 que refleja el juego 1 y hace explícitas las reglas del juego uno que estaban implícitas.

De modo que para alcanzar la primera fase de nuestro viaje con Pardo podemos deducir con él que hacer teoría es preguntar ¿cómo se juega a este juego? ¿Qué reglas del juego rigen los juegos literarios por ejemplo o deportivos? Y así la teoría sería como el explorador que se pregunta a que juega el autor y con qué reglas, qué respeta, qué deja fuera, que potencia, que tiene prohibido, y buscando las reglas del juego estaremos nombrando el hecho mismo o juego mismo literario.

Pero cuidado, desde Aristóteles vemos que la teoría no es sino la flecha que enlaza o relaciona los dos puntos, y si hacemos teoría sobre la teoría es simplemente para dimensionarla en el todo. Pues si el juego 1 es la producción y el juego 2 las reglas de la polis, la teoría no es un juego 3 que se añadiría a los anteriores, sino que es la relación entre el juego 1 y el juego 2, o lo que es lo mismo, entre el sujeto poético y el predicado o atributo de la praxis. Diríamos enfáticamente que la teoría es el lugar donde los atributos encuentran un sujeto o una acción que los hace presentes, actuales, reales, carne, se encarnan, así el atributo campeón del tour, o el atributo best seller, se hace carne o sujeto, y que también es el lugar donde a un sujeto se le atribuye algo, deja de ser desconocido, mudo, se objetiva, se torna social, comunicable, incluso con sentido, con un sentido, como dirían los franceses se produce el acontecimiento, como por ejemplo cuando tal libro es merecedor de recibir un premio literario o un corredor de ganar una carrera. Es pues una relación, Contador es un gran corredor de tour, Cervantes es un escritor moderno, es un pliegue, una bisagra, una puerta como diría Lacan, pero no por tanto un metalenguaje o un código. La teoría no es un juego tres que habla solamente del juego dos, un discurso que compara o compila prácticas, como tampoco un discurso tres que habla del uno del que aisladamente sólo puede señalar obviedades o majaderías sobre la biografía, carácter, personalidad o look del sujeto. Y menos un discurso sobre otro discurso. Un discurso cuatro sobre el tres etc.

No basta con el trabajo como el que realizaría por ejemplo un sociólogo señalando las reglas del arte que regulan el gusto en los campos artísticos desde una sociología histórica muy precisa y positivista, pues reduce a la teoría o a la filosofía al juego dos, se nos puede señalar la recepción política de una obra, del papel que se otorga al creador en la sociedad como vanguardia o tradición, pero sencillamente para Pardo no se hace teoría literaria, ese metajuego que analiza y compara los juegos dos históricos será un estudio comparado de la praxis, una descripción de modelos prácticos o pragmáticos, que resulta interesante, pero es otra cosa. Crear un juego tres sobre el dos cortocircuitándolo del juego creador uno, conlleva además una pérdida muy precisa desde el punto de vista del alma de lo qué se está analizando porque toda creación tiene su otro polo, la producción artística está en los dos lados, ya en el lado del juego dos, pero sobre todo es un puro juego uno en lo privado, como se ve especialmente en los grandes genios creadores. En ellos, en los grandes, se hace especialmente visible el trabajo o la alegría de crear la forma expresiva, hay esa lucha casi brutal con los materiales sonoros y pictóricos para extraer una forma propia de representación. Pero también por el contrario hipertrofiar un discurso sobre el juego uno sin tener en cuenta el dos reduce la obra del artista a una crítica manierista y formal de manías y brochazos, insignificantes para la polis.

Claro este papel de la teoría de decir lo que son las cosas señalando una cualidad de la praxis del juego, no se confunde con la compilación o el archivo de juegos y jugadas que sería lo propio de la ciencia o de la universidad, cuya misión es conservar el saber, sino el de simplemente cualificar cada jugada según unas reglas, valorando los objetivos de las acciones, así diremos que los caligramas de Apollinaire son escritura visual de vanguardia, o este manuscrito es un best seller para estas navidades, no es un juego otro, un juego tres, sino que es la visión que se captura explorando las reglas del juego, y situando las jugadas de los jugadores dentro de la historia de las partidas. Porque claro, ya Derrida en lécriture et difference lo advierte, las estructuras no son inmóviles, cambian y por tanto las reglas de juego van cambiando también y cada acción se puede leer dentro de una dinámica de acción, reacción, revolución, tendencia, moda, pasado. Por ello he dicho que la teoría es simplemente esta mirada que relaciona.

Simplemente casi nada. De repente surge la visión y decimos ¡anda si esto era así!, ahora caigo, ahora entiendo, pero esto sólo ocurre muy de vez en cuando: cuantas conversaciones, páginas, meditaciones en vacío, son a estos efectos nada, accidentales, y qué pocas nos son o han sido esenciales. Y cuántos críticos nunca escapan de reduplicar lo artificial, de crear otros juegos que doblan los anteriores con mucho sudor y empeño. Pues no se puede ser teórico o filósofo por el mero hecho de querer serlo. Es casi siempre por la dificultad de la tarea de la crítica que la hace casi imposible que se acaba como predicando cosas sobre el vacío o haciendo profecías infames sobre los sujetos, en lugar de juntar unos a otros por sus lindes naturales en los contextos pragmáticos.


Es un saber difícil, dificilísimo, asegura Pardo, pero no imposible. Cierta decepción surge desde Aristóteles pues habíamos creído encontrarnos con unos conceptos tan bien armados, como Atenea al nacer, con un logos potente, y nos encontramos como el náufrago Ulises en medio del mar en oleaje pensando como escapar de tantos peligros y cómo clarificar las apuestas, pues en rigor preguntarnos por las reglas supone también discernir como un cirujano sobre la piel la bisagra que articula la diferencia entre el sujeto y el predicado con dos juegos que tenemos que engrasar y conectar por sus múltiples ramificaciones: la ciudad de la comunidad primitiva, la cultura de la naturaleza, pero también el deseo de sus límites y sus tabúes, el habla primordial del lenguaje, pero también entre la acción puntual y la Historia, entre la creación espontánea y la cultura que la integra. Si todo fuera más fácil sería tan fácil aprender y enseñar lo aprendido. Pero la teoría es la comprensión de una diferencia, diferencia que a veces parece irreductible y otras invisible, que es una diferencia que muestra una identidad que estaba oculta, es una archidiferencia o una differance, si se me permite citar de nuevo a Derrida. Y esto es muy difícil de explicar o de enseñar. 

INFINITO

L’ Infinito
Sempre caro mi fu quest’ermo colle
E questa siepe, che da tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedento e mirando, interminati
Spazi di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiette
Io nel pensier mi fingo; ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e il suon di lei. Cosí tra questa
Inmensità s’annega il pensier mio:
E il naufragar m’è dolce in questo mare.


                                                          Giacomo Leopardi
El Infinito
Siempre querido me fue este yermo monte
y ese obstáculo, que de esta parte
del último horizonte la vista excluye.
Mas sentado y mirando interminables
espacios tras él, y sobrehumanos
silencios, y profundísima quietud
mi mente imagina; tanto que por poco
mi corazón se asusta. Y como el viento
oigo susurrar entre las plantas, yo aquel
infinito silencio con esta voz
voy comparando: y me acuerdo de lo eterno,
y de las muertas estaciones, y de la presente
viva, y de su sonido. Así en esta
inmensidad mi pensamiento se hunde:
Y el naufragio me es dulce en este mar.



El ANILLO DE MOEBIUS

Desde Logique du sens sabemos que el anillo de moebius es una entidad abstracta aunque materializable en la que nos encontramos la representación del infinito con el signo del ocho tumbado. Es un anillo desplegado, la cinta o la superficie del mismo pasa de una cara a otra, del exterior al interior, de arriba a abajo, propiamente en él no hay cara o envés, ni arriba ni abajo, ni siquiera hay izquierda y derecha. Es un laberinto: es decir un espacio finito pero ilimitado, la imagen nietzscheana del eterno retorno.

Aristóteles tiene una figura impresionante, es el broche que corona toda la arquitectura del ser con las esferas de los planetas girando, y las estrellas fijas en el fondo del Universo: es el primer motor, o el motor inmóvil. Es el que puso en marcha todo el mecanismo del mundo, inmóvil pues no ha sido movido por otro, pero es también paradójicamente el fin, hacia el que todo tiende. El motor inmóvil hace que sin saberlo las cosas caminen a su fin. Deleuze nos recuerda que este motor inmóvil tiene otro nombre: instinto de muerte. Deleuze señalará: Porque el deseo también desea esto, la muerte. Pero la muerte no es el final sino la parada para que todo vuelva, para que todo retorne otra vez.

Deleuze recoge un concepto artaudiano, el cso, el cuerpo sin órganos. El nombre del cuerpo sin órganos es instinto de muerte, es el límite de toda formación social, es el motor inmóvil de la máquina deseante, el cuerpo lleno de la muerte que viene de fuera. El límite del cuerpo sin imagen que amenaza a toda imagen, a toda composición desde dentro. Pero dice Pardo"se trata de una idea que transpira una infinita confianza en el infinito, que recuerda poderosamente a las no menos extrañas afirmaciones de Spinoza en la Ethica según las cuales" el morir puede ser algo diferente de volverse un cuerpo sin vida".




Y en virtud de la afinidad de naturaleza entre máquinas deseantes y producción capitalista, el CSO es el instinto de muerte que arrastra a las sociedades modernas hacia el último límite (el de la axiomatización y privatización), muerte que no es la catástrofe final que conduce a la nada. Si el cuerpo de la tierra representa el límite en las sociedades primitivas, si el cuerpo del déspota representa el límite de los bárbaros (Gadafi, Mussolini), como el capital es el límite del capitalismo, en el sentido de que representa el lugar por donde llegará su muerte como sociedades, el modo como la muerte está incluida en ellas como algo que viene de dentro, el motor inmóvil (el eterno retorno ) que hace que sin saberlo caminen hacia su fin. El cuerpo lleno sobre el que se deslizan los flujos descodificados libremente en el socius capitalista tiene un límite que le viene desde dentro; igual que el cuerpo sin órganos es el límite del individuo, y su exitosa reproducción cancerígena lo arrasa y lo destruye para que vuelva a empezar? así igualmente el capital es el límite del socius capitalista de las sociedades modernas, su proliferación indefinida elevada al infinito virtual del crédito su final, en beneficio de otra cosa?